domingo, 20 de septiembre de 2015

MIHNEA TURCITUL.



El antiguo principado de Valaquia, una de las regiones históricas que conforman la moderna Rumanía, era un estado con gobernantes – denominados voivodas – de quita y pon. La mayoría de las veces estos príncipes eran títeres y vasallos de estados más poderodos, como el Reino de Hungría, el Imperio Otomano o la dinastía Habsburgo, una situación que se traducía en gobiernos efímeros, tumultuosos y que solían acabar en un baño de sangre, un asesinato en la oscuridad o una precipitada huida a medianoche para mantener la cabeza sobre los hombros. A veces, esos mismos voivodas desterrados, regresaban a Valaquia como si nada hubiese sucedido, y volvían a sentarse en el trono. Uno de estos voivodas de ida y vuelta fue Mihnea Turcitul, que gobernó Valaquia en dos ocasiones. Entre 1577 y 1583 y entre 1585 y 1591.

Mihnea II, hijo de Alejandro II Mircea, perteneciente al linaje de los draculesti, recibió el apodo de Turcitul tras su conversión al Islam. El primer reinado aconteció durante su infancia, bajo la tutela y regencia de su madre, Catherine Salvaresso. Este breve reinado finalizó por deseo del sultán Mehmed III que patrocinó a Petru Cercel como nuevo voivoda. El joven Mihnea tuvo que exiliarse a Trípoli custodiado por la autoridad otomana.


El dinero de su madre, miembro de una rica familia, y su sumisión y conversión sincera al Islam, terminaron por convencer a los otomanos, que propiciaron su vuelta al trono valaco. El vil dinero pasó de las manos de Mihnea a la de los funcionarios turcos que se comprometieron a asesinar a su rival. Tampoco acabó bien este segundo reinado, pues fue depuesto y reemplazado por Stefan Surdul. Mihnea murió en Estambul, su tierra de acogida en 1601.  
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