domingo, 27 de septiembre de 2015

BURG ELTZ



Al fondo del valle, rodeado de oscuros bosques, dominando todo el entorno, Burg Eltz, permanece como un imborrable recuerdo de otra época y perpetuo inspirador de cuentos, leyendas y aventuras sin fin. Uno de los más atractivos y visitados castillos de toda Alemania.


En la profundidad del bosque alemán nos pertrechamos para iniciar el asalto al castillo de Eltz. Una interminable y oscura galería desciende por encima de las aguas del brioso río.




La familia Eltz, situó su hogar en este entorno, en un peñón circunvalado por un río, rodeado de bosques que los proveía de alimento y madera. Desde aquí, el poderoso linaje podía controlar la ruta comercial que comunicaba la fértil meseta Maifeld y el río Mosela. Más tarde la familia se dividió en tres ramas (Rubenach, Rodendorf y Kempenich), que continuó residiendo aquí, para ello, cada una construyó su casa en el interior de las murallas, logrando convivir en paz y armonía.




Los paramentos defensivos controlan el paso a través del desfiladero.


Bosques teutónicos, tierra feudal de castillos y señores, caballeros y princesas, bersekers y valkyrias. Patria ancestral de germanos y vikingos.



En la armería del castillo, ubicada en el salón recibidor de la casa Rubenach, se exponen armas de diferentes épocas históricas. ¿A cuántas personas habrán matado estas armas?.



Estos conjuntos residenciales son auténticas ciudades en miniatura, capaces de vivir autónomamente durante meses. Es uno de los aspectos que más que gustan de estos castillos. Me parece fascinante.


Preciosos edificios de piedra, con balcones blancos y maderamen encarnado se disponen alrededor de una patio de perímetro irregular. Los resientes del castillo llevaban una ajetreada y dinámica existencia.



Las estancias, con pinturas murales en muchas de sus paredes, y profusamente amuebladas, ofrecen una visión de las formas de vida de la aristocracia durante varios siglos. Los miembros de la familia Eltz fueron grandes diplomáticos, y de esta manera evitaron que este maravilloso castillo fuese arrasado en alguno de los continuos conflictos que azotaban regularmente esta parte del mundo.




En una de las salas superiores se reunían los miembros de las tres familias para intercambiar impresiones y entablar negociaciones sobre sus asuntos (políticos y económicos).


Frente al castillo, en una colina, se eleva una torre medieval, levantada por el arzobispo Balduino de Luxemburgo para iniciar el asedio del castillo a mediados del siglo XIV.




Durante la Edad Media, cada reducto fortificado funcionaba como una unidad de producción autónoma. Este Burg Eltz es un maravilloso ejemplo de esto. Carpinteros, herreros, carboneros, tejedores, pastores y granjeros tenían que trabajar afanosamente para que nada faltase a los señores. (Más viajar, y menos estudiar. No hay nada como ver las cosas con los propios ojos. Todo queda más claro). Y junto al castillo, el monasterio es el otro gran centro de la producción rural preindustrial. El renacer urbano significó una nueva transformación y forma de organizar la sociedad y la economía. En el fondo de la cuestión, tanto el monasterio como el castillo son ciudades en miniatura.


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