jueves, 27 de junio de 2013

IN HOC SIGNO VINCES


Detalle de la Batalla del Puente Milvio, en las estancias de Rafael en el Vaticano. Obra de Giulio Romano y otros ayudantes de Rafael.
La víspera de la Batalla del Puente Milvio, Constantino descansaba en la tienda del generalato, nervioso, o tal vez sosegado, eso es algo que nadie puede decir con certeza. Como no podía conciliar el sueño salió a dar un paseo, y mientras caminaba, pensaba en la mejor manera de insuflar ánimo a sus tropas, cuando de repente un cruz dorada se materializó en el cielo, y una voz, casi imperceptible le susurró "con este signo vencerás"

Tras el santo acontecimiento, Constantino ordenó que todos los soldados de su ejército llevar una cruz en el escudo o en cualquier otra parte del atuendo, así como en los estandartes. A la mañana siguiente, envalentonados por la cruz, sus hombres se lanzaron sobre las tropas de Majencio, a orillas del Tíber, y tras una dura batalla consiguieron derrotarlas, permitiendo a su general entrar en Roma y ser coronado emperador.

miércoles, 26 de junio de 2013

LOS TETRARCAS DE SAN MARCOS



En una esquina de San Marcos, alejada de la mayoría de las miradas, se encuentra este grupo escultórico, que se piensa representa a los cuatro tetrarcas, que estrechan lazos entre ellos. Diocleciano implantó este sistema el año 285 y dotó al Bajo Imperio Romano de cierta estabilidad. Dividió el imperio en cuatro zonas de influencia, con la existencia de dos Augustos, Maximiniano y el mismo Diocleciano y dos césares Galerio y Constancio Cloro. Los augustos delegaron en sus césares en el 305, pero estalló la anarquía, que terminaría con una reunificación de la mano de Constantino el Grande.  La escultura en cuestión, labarada en porfirio, se trasladó a Venecia en el siglo XIII, tras el saqueo de Constantinopla durante la Cuarta Cruzada. Se piensa, atendiendo a criterios estéticos, que las manos de un escultor egipcio del siglo III d.C, fueron las que dieron forma a este conjunto de estadistas, que unen fuerzas, en pos de un objetivo común: restaurar el orden en el Imperio Romano tras una convulsa centuria. 

lunes, 24 de junio de 2013

PALACIO DE KORSABAD



Suntuoso arte neoasirio materializado en el Palacio de Korsabad, sus restos, para deleite propio y ajeno, duermen el sueño eterno en un patio del celebérrimo Museo de Louvre. 


La residencia de Sargón II (722 - 705 a.C.) en Dur Sharrukin, actual Korsabad en Irak, es el palacio mejor conservado del arte asirio. 


Alrededor de un pequeño patio se iban disponiendo los aposentos del rey. 


"Pueblos de las cuatro regiones del mundo, de lengua extranjera y hablas diversas, habitantes de las montañas y las llanuras . . . Yo unifiqué a estas gentes y las asenté en la ciudad"
Anales de Sargón II.


Las puertas de acceso se encontraban custodiadas por enormes toros alados y  androcéfalos llamados Lamassus


Detalle de un héroe asirio, una especie de señor de la guerra y las bestias. 


Paneles esculpidos en la pared que muestran el traslado de toneladas de cedros desde el Líbano. Toda la región mesopotámica era deficitaria de madera, por tanto era necesario ir a buscarla a otro lugar. Los boscosos montes del Líbano eran uno de esos lugares. 


Enormes barcas zarpan cargadas de madera. 


Un trabajo muy duro.


Un genio alado. 


Otra criatura mágicofantástica. 


Seriedad en el cometido. 


En los panales aparecen pueblos sometidos y tributarios de los asirios. Corredor del palacio, bajorrelieve de los medos. 


. . . asirios . . . tan salvajes . . . y tan delicados . . . 

martes, 18 de junio de 2013

ANÍBAL Y FILIPO V



Unos meses después de sus aplastante victoria en las llanuras de Cannas, Aníbal Barca, el general cartaginés y enemigo odiado de Roma, firmó un pacto con Filipo V , Rey de Macedonia, que supo ver en el gigante púnico, un perfecto aliado en sus planes de socavar el poder de Roma y crear un Imperio Macedonio en el sudeste de Europa. 

"Juramento de Aníbal, el general, de Magón, de Mircano, de Barmócar, de todos los ancianos de Cartago presentes, de todos los soldados cartagineses presentes, prestado ante Jenófanes, hijo de Cleómaco, ateniense, enviado a nosotros como embajador por el rey Filipo, hijo de Demetrio, en nombre suyo, de los macedonios y de los aliados de éstos, juramento prestado en presencia de Zeus, de Hera y de Apolo, en presencia del dios de los cartagineses, de Heracles y de Yolao, en presencia de Ares, de Tritón y de Poseidón, en presencia de los dioses de los que han salido en campaña, del sol, de la luna y de la tierra, en presencia de los ríos, de los prados y de las fuentes, en presencia de todos los dioses dueños de Cartago, en presencia de los dioses dueños de Macedonia y de toda Grecia, en presencia de todos los dioses que gobiernan la guerra y de los que ahora sancionan este juramento. Aníbal, el general, dijo, y todos los senadores de Cartago presentes y todos los soldados cartagineses presentes: por voluntad vuestra y nuestra prestamos este juramento de amistad y de noble adhesión para ser amigos, parientes y hermanos, bajo las cláusulas siguientes: que el rey Filipo, los macedonios y los demás griegos que les son aliados protegerán a los cartagineses y a sus magistrados supremos, y a Aníbal, su general, y a los que el acompañan y a todo el imperio de Cartago, que vive bajos sus leyes, y también al pueblo de Útica, y también a todas las ciudades y pueblos sometidos a Cartago, y a nuestros soldados y aliados, y a todas las ciudades y poblaciones de Italia, de Galia y de Liguria, con las cuales tenemos amistad, y a aquellas ciudades de esta última región con las que lleguemos a tener amistad y confianza. Y también el rey Filipo y los macedonios y los demás aliados griegos serán protegidos y salvados por los cartagineses, que saldrán con ellos a campaña, y por los uticenses, y por todas las ciudades y linajes sometidos a Cartago, y por los aliados, y por las tropas, y por todos los linajes y ciudades que hay en Italia, en Galia, en Liguria, y por todos los que se les alíen de la región de Italia. No maquinaremos nada unos contra otros, ni diremos nada unos contra otros, y con todo afán y lealtad, sin engaño, seremos todos enemigos de los que hagan la guerra contra Cartago, a excepción de los reyes, ciudades y linajes con los cuales tengamos juramento de amistad. También nosotros seremos enemigos de los que hagan la guerra al rey Filipo, a excepción de los reyes, las ciudades y los linajes con los cuales tengamos juramento de amistad. Nos seréis también aliados en esta guerra contra los romanos, hasta que los dioses nos cedan a todos la victoria. Nos ayudaréis como convenga, en la forma que acordemos. Y si los dioses hacen que esta guerra que hacemos todos contra los romanos y sus aliados la acabemos con buen éxito y ellos buscan nuestra amistad, accederemos, pero de manera que esta amistad valga también para vosotros, y así no les sea nunca lícito declarados la guerra, ni dominar Córcira, ni Apolonia, ni Epidauro, ni Faros, ni Dimale, ni Partino, ni Atintania. Restituirán a Demetrio de Faros sus amigos que ahora se encuentran en poder de los romanos. Y si éstos os declaran la guerra, o nos la declaran a nosotros, nos ayudaremos mutuamente, según precisemos unos y otros. Y también si la declaran a terceros, a excepción de aquellos reyes, ciudades o linajes con los cuales tengamos juramento de amistad. Y si nos parece necesario añadir o suprimir algo de este juramento, lo suprimiremos o añadiremos, según parezca bien a las dos partes". 
Polibio. Libro VII. Fragmento 9

lunes, 17 de junio de 2013

MUSEO DE SALAMANCA



El Museo de Salamanca está instalado en un precioso edificio conocido como Palacio de los Álvarez Abarca.


El Patio de las Escuelas Menores, inmejorable antesala al museo. El tiempo volvió a siglos atrás.


En un patio se exhibe una pequeña colección arqueológica, formada por monolitos, miliarios, verracos y lápidas romanas.


Estos pequeños museos, en los que habitualmente no hay nadie, es donde mejor podemos disfrutar de la historia y del arte. 


Miliario romano de la Vía de la Plata, una de las principales calzadas que cruzaban la Península Ibérica. 


Estatua-menhir de la Edad del Bronce. c.1500 a.C. Valdefuentes de Sangusin. 


Verraco vettón de Masueco. Siglo III a.C.  / II d. C. La espina dorsal aparece claramente diferenciada del resto del lomo.


Verraco de La Redonda. 


El cerdo del patio es un excelente ejemplar de verraco de piedra, la cabeza y las patas perfectamente delimitadas. Gallegos de Argañán.


Estela funeraria romana. 


Estela antropomorfa del Calcolítico, hacia 2.000 a.C. Agallas.


Inscripción funeraria romana del siglo II procedente de la necrópolis Salmántica.


Alonso Antonio Villamor, Santa Catalina de Alejandría. 


Caballero yacente de la Orden de Malta. 

miércoles, 12 de junio de 2013

EL VERRACO DE EL BARRACO.



La localidad abulense de El Barraco, tiene como uno de sus símbolos un verraco, materializado en su escudo y presidiendo la fachada del ayuntamiento.


El verraco aparece representada heráldicamente en el escudo de la localidad. 


En las puertas del ayuntamiento aparece una réplica moderna del desaparecido verraco de El Barraco.


A pesar de las hipótesis e infinidad de estudios, es posible que jamás sepamos con certeza la función de estas esculturas. Pero de lo que no tenemos duda, es de la gran importancia que los verracos, han tenido, y siguen teniendo, como símbolos locales con los que todos los vecinos se sienten identificados. 

martes, 11 de junio de 2013

CITANIA DE BRITEIROS



En lo alto del Monte Sao Romao,  nos escpera una citania, restos de una ciudad celta, típico asentamiento de esta zona, cuadrante noroccidental de la Península Ibérica. 



Una gris y lluviosa mañana de primavera, con el Sol escondido tras las nubes, puro tiempo galaico, nos desplazamos con ánimo e ilusión a la montaña en busca de un antiguo asentamiento de la Edad del Hierro . Lo que encontramos no nos decepcionó. 




Situado en la Route N309 en el Monte San Romao, en la feligresía de Salvador de Briteiros, un municipio de Guimaraes. A pesar de lo que había leído en algunas páginas webs y foros, fue muy sencillo llegar al castro. La carretera era bastante buena para ser de montaña y la dirección a la citania estaba muy señalizada. Una vez se llega a Salvador de Briteiro únicamente hay que seguir las indicaciones.


Desde donde dejamos el coche hasta la entrada al yacimiento unos cinco minutos de cómoda subida.



La Citania de Briteiros es un enclave característico de la Cultura Castreña del Noroeste, que poco tiene que ver con los Castros de la Meseta. 




La Cultura Castreña, extendida propiamente por Galicia, y algunas zonas de norte de Portugal y Asturias ofrece una personalidad propia, que se diferencia de las áreas meseteñas y de otras regiones de la Cornisa Cantábrica. 


Simbiósis perfecta de elementos indígenas que aportaciones traídas por los celtas de más allá de los Pirineos. De todas formas sigue sin quedar muy claro cuanto peso tuvieron estos celtas en la configuración de la Cultura Castreña del Noroeste. 



A pesar del sustrato precelta, que arranca en el Bronce, las influencias celtas durante la Edad del Hiero, no debemos olvidar, que los momentos claves de la cultura castreña coinciden con el momento en que los romanos comienzan a intervenir en el Noroeste. 



"Conocemos como cultura castreña un conjunto de manifestaciones y actividades ocurridas en un tipo de yacimiento muy característico, situado en un ámbito geográfico muy concreto a lo largo de un período temporal determinado"
Fernando Acuña Castroviejo


Lo que distingue, y en cierto modo, también define a los castros del Noroeste, de los meseteños, es el aspecto externo, la disposición y estructura interna del poblado. 



Sera a partir del contacto con Roma cuando los castros comiencen a experimentar importantes transformaciones, como las referentes a la organización y distribución de los espacios.


Muela. La abundancia de piezas como estas demuestran la importancia que tenía el grano para estos pueblos, lejos de esos tópicos que estaban mal alimentados. 


Piedra para moler el grano.


Una de las cosas que más me llamó la atención es la calle principal, que articula prácticamente todo el castro, y con la facilidad que se podía acceder a este camino desde casi cualquier lugar. . . por no hablar del excelente estado de conservación.



La rua principal se extiende del sudoeste al nordeste, se cruza con otra calle importante, y desde ella nacen diversas rutas secundarias, que delimitan pequeños barrios. 


Zona residencial de la parte más baja del castro, con viviendas situadas a ambos lados de la vía principal.




En las plataformas de las laderas orientales aparecen dos bloques de viviendas. 



Las viviendas de planta cuadrangular son más numerosas en los núcleos inferiores del castro. 


Una habitación con vistas. A medida que vamos ascendiendo aumentan las viviendas de planta circular. 


Algunas vivienda contaban con una especie de porche o vestíbulo, para paliar sus reducidas dimensiones.



El otro eje fundamental, se cruza con la rua principal y atraviesa la acrópolis. Ambos senderos forman como una gran "T" mediante la que organizan todo el espacio en el interior de los muros. 



La piedra cuenta el paso del tiempo, guarda mil historias, únicamente hay que permanecer en silencio y oírlas.


Los muros de arranque de las viviendas se encuentran en un perfecto estado de conservación. Un lugar ideal para visualizar como es un castro celta.



Una de las líneas de murallas vista desde el exterior. Muralla de la plataforma superior. La acrópolis estaba protegida por una muralla de cerca de un metro de grossor, tanto en su interior como en su exterior, formada por aparejo ciclópeo, asentado en ocasiones sobre afloramientos graníticos. Constituiría la principal línea defensiva del asentamiento. 



En total existen tres líneas de murallas, con una media de dos metros de anchura y cinco de altura, ¿guerras endémicas en la zona? ¿símbolos de poder y prestigio? 


Una de las puertas de la citania. Vista desde el interior.


Irregularidad del terreno.


Típica cubierta vegetal perfectamente adaptada al abundante y constante caudal de lluvias. 



La capacidad adaptativa del ser humano no conoce límites, al igual que la vegetación, el lobo o el conejo, se adapta a cualquier tipo de medio ambiente. En este caso puebla la ladera de una húmeda montaña. Incluso parece cómodo el pasear por estas calles. 


Viviendas de planta cuadrangular, más tardías que las circulares y ¿de posible influencia romana?.



La influencia romana se hace patente a partir del siglo I a.C., recordamos que fue durante el principado de Augusto, cuando se inicia la conquista de la zona, y se manifiesta en inscripciones latinas, monedas, cerámica importada y plantas cuadrangulares de las viviendas. 



La esencia indígena queda patente en la disposición topográfica de los lugares de habitación . . . 



. . . y de la planta circular de las viviendas. 


Disposición en pisos o terrazas, aprovechando el pronunciado desnivel del terreno.




Zona más alta del poblado, desde la que se desciende hacia un espacio abierto, una especie de plaza o foro en el corazón de la acrópolis. 



Núcleos residenciales de la acrópolis. Formados por viviendas de grandes dimensiones y varias habitaciones. 



En el extremo nordeste del poblado, formado por diversas unidades de habitación, se sitúa la acrópolis. Cada una de las construcciones cuenta con un número indeterminado de estancias. Este aspecto del urbanismo, habla a las claras del carácter dinámico de estos castros, y confirma la hipótesis de que cada una de estas unidades pertenecía a una familia extensa, cuyo número y composición variaban debido a numerosos factores, como la natalidad, la muerte o los casamientos. 



Reconstrucciones de viviendas, situadas en la parte más elevada del castro, llevadas a cabo por Sarmento. 



Mujeres y hombres iban juntos a la guerra, defendían juntos su hogar y prefirieron morir unidos, antes que perder su libertad. ¿Pudo existir un matriarcado entre estas gentes? Quizás nunca lo sepamos con certeza. 



Piedra y ramas. Parece acogedora. Especialmente cuando la lluvia te cala hasta los huesos. 


Las viviendas se iban disponiendo desde la zona más elevada de la citania, hasta las más bajas, descendiendo montaña abajo.



Cuando el ser humano convivía con la Naturaleza, y la trataba con humildad y agradecimiento. 



Como un nervio recorre toda la ciudad, otorgando vitalidad y dinamismo al asentamiento.


Y al final, como en la mayoría de las ocasiones, la Cruz, termina invadiéndo (destruyendo-transformando) todo...



En la parte alta de la ciudad existe una ermita, o pequeña iglesia, cuadrangular de una sola nave, que se levantó en la Edad Media y consagrada a Sao Romao. En sus inmediaciones también aparece un cementerio cristiano. 



En Briteiros hay restos de época neolítica y del Bronce inicial. La citania fue abandonada definitivamente en el siglo III d.C. 



Los últimos estudios siguen arrojando luz sobre la función administrativa de Citania de Briteiros. Se le atribuye el papel de capital política de los Callaeci Braccari en el inicio del siglo I d.C. Quizás los restos de otros castros que se encuentran en la zona, muestren el carácter articulador del territorio de esta citania. 




Se hace imposible no quedar impresionado cuando se visita un lugar así. Construcciones primitivas, toscas en ocasiones, que se confunden con el medio, sin poder vislumbrar donde termina la piedra y donde comienza el sillar, en que lugar la naturaleza se tornó humanizada. Asentamientos que guardan la esencia de un pasado no tan lejano y donde recordar que al fin y al cabo, siempre formaremos parte, queramos o no, y al margen de religiones o ciencias, de un maravilloso mundo natural viviente.



...el montaraz galaico moraba en estas montañas lluviosas, habitaba en casas de piedra, bebía agua de lluvia, salía a cazar, tenía un par de cabras (con suerte) y recolectaba bellotas, con las que tras la molienda, hacía un pan de extraño (para nosotros) sabor y durante los meses más duros constituía su único alimento . . . el escaso cereal del que disponía, lo destinaba a la fermentación de una especie de cerveza, el bárbaro sacia su sed con cerveza, el romano decadente engorda su opulencia con el fruto de la vid...




Monumento en Guimaraes a Martins Sarmento el insigne arqueólogo que inició la excavación de este castro.



Francisco Martins Sarmento, además de notable arqueólogo fue escritor. Su legado, la puesta en valor de este impresionante castro o como escriben nuestros vecinos citania. Su hallazgo se produjo en 1875 y fue el propio Sarmento quién dirigió las primeras campañas de excavaciones. 




Por momentos las fuerzas de la naturaleza parecen conjugarse para recuperar lo que es suyo, lo que le pertenece, y pretende hacer desaparecer, borrar de nuestra vista los restos de la presencia humana.




Volviendo a los orígenes. . . mis compis de facultad siempre pensaron que tenía algo de bárbaro, antisocial e incivilizado . . . su razones tendrían.



Recorriendo todos los caminos posibles.


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